{"id":303,"date":"2016-09-20T11:30:12","date_gmt":"2016-09-20T14:30:12","guid":{"rendered":"http:\/\/joseluisvittori.com\/?page_id=303"},"modified":"2016-09-29T12:15:01","modified_gmt":"2016-09-29T15:15:01","slug":"agustin-zapata-gollan-hitos","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/joseluisvittori.com\/?page_id=303","title":{"rendered":"&#8220;Agust\u00edn Zapata Goll\u00e1n: Hitos&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-304\" src=\"http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos.jpg\" alt=\"VITTORI Hitos\" width=\"574\" height=\"560\" srcset=\"http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos.jpg 1543w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-300x293.jpg 300w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-768x749.jpg 768w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-1024x999.jpg 1024w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-830x810.jpg 830w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-230x224.jpg 230w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-350x341.jpg 350w, http:\/\/joseluisvittori.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/VITTORI-Hitos-480x468.jpg 480w\" sizes=\"(max-width: 574px) 100vw, 574px\" \/>&#8220;Hemos venido a honrar la memoria de Dn. Agust\u00edn Zapata Goll\u00e1n y, en el cuarto aniversario de su muerte, comprendemos que no es posible llenar con palabras su ausencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Frente a la muerte las palabras no pesan, apenas ocupan lugar y tiempo, en tanto una vida rica en hechos s\u00ed pesa entre los dem\u00e1s, ocupando un lugar y haci\u00e9ndose sentir como una presencia tangible por el pensamiento impreso en sus obras y los resultados de un en\u00e9rgico y perseverante accionar.<\/em><\/p>\n<p><em>Agust\u00edn Zapata Goll\u00e1n fue un predestinado, una de esas personas dotadas y reservadas para cumplir una misi\u00f3n, en la cual concentran toda su inteligencia y su actividad, ni bien advierten el principio del camino a recorrer.<\/em><\/p>\n<p><em>Es curioso pensar que las ruinas de la primitiva Santa Fe, la \u00fanica ciudad del siglo XVI conservada en el R\u00edo de la Plata, lo esperar\u00edan trescientos a\u00f1os, soterradas en su sitio original, escondiendo para \u00e9l bajo los t\u00famulos de sus propios materiales, los vestigios innumerables y elocuentes de una \u00e9poca, llam\u00e1ndolo a interpretarla en una paciente hermen\u00e9utica que la revivir\u00eda hasta en sus rasgos m\u00e1s secretos.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n es curioso pensar que, a partir de la madurez en que se alumbra el principio de la misi\u00f3n, le ser\u00edan dados cincuenta a\u00f1os de vigor y lucidez para completarla sin vacilaciones. Lo cierto es que, a medida en que avanza la edici\u00f3n de la Obra Completa, vamos tomando conciencia de la complejidad y diversidad de lo actuado y pensado por Agust\u00edn Zapata Goll\u00e1n en su campamento de Santa Fe la Vieja, o en los archivos de Indias trajinados en Lima y en Sevilla, sobre la exploraci\u00f3n, conquista y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica y en especial del R\u00edo de la Plata, desde las singladuras de los primeros pilotos que se aventuraron, bajo un cielo desconocido, por los enigmas de las costas mar\u00edtimas y los r\u00edos meridionales, al &#8216;otro lado del mundo&#8217;.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo hizo con amenidad y soltura, en un tono coloquial, quit\u00e1ndole a su saber la gravedad de la historiograf\u00eda. Era un estudioso de muchos recursos. Sab\u00eda encontrar y\u00a0descifrar\u00a0las pruebas documentales, pero, poseedor de una imaginaci\u00f3n pl\u00e1stica y de una intuici\u00f3n po\u00e9tica su ideal no consist\u00eda en lograr p\u00e1ginas de historia, sino en revivirlas o, mejor, en revitalizar la escena \u00e8pica cuyos actores fueron Pedro de Mendoza, Domingo Mart\u00ednez de Irala, Juan de Garay, Mart\u00edn del Barco Centenera, Hernando Arias de Saavedra, do\u00f1a Menc\u00eda Calder\u00f3n de Zanabria, do\u00f1a Jer\u00f3nima de Contreras, Isabel de Guevara y otros hombres y mujeres c\u00e9lebres por su entereza en esos lejanos tiempos espa\u00f1oles, indios, criollos, mestizos, encarnados en el verbo sagaz del escritor.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque lo fue en su obrar la etnograf\u00eda de estos \u00e1mbitos, escritor e imaginero a la vez, ocurrente en el humor vario de sus aptitudes descollantes, en su visi\u00f3n nada convencional de la cultura hispanoamericana.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed, al cabo de cuatro a\u00f1os, uno lo recuerda vivo en su saber, en su anecdotario, en la renovaci\u00f3n tem\u00e1tica de sus b\u00fasquedas, en la fluidez de su memoria, sintiendo que falta y cu\u00e1nta falta hace entre nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Tiempo ha, la ma\u00f1ana en que se descubri\u00f3 este busto, una paloma posada en lo m\u00e1s alto del tejado, nos observ\u00f3 todo el tiempo, como si supiera qu\u00e9 estaba ocurriendo en el Patio de los Naranjos. Sentado aqu\u00ed enfrente, mientras el doctor Francisco Mag\u00edn Ferrer le\u00eda su estupenda semblanza, pens\u00e9 que en esa paloma hab\u00eda, ir\u00f3nicamente si se quiere, algo de Agust\u00edn; algo del alma alada de Agust\u00edn, todo un s\u00edmbolo de la libertad de vuelo y aut\u00e9ntica inspiraci\u00f3n que fecund\u00f3 sus trabajos y sus d\u00edas, en estos rumbos del sur.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00f3lo resta decir que lo extra\u00f1amos en su mirador del piso alto, abierto a la luz del parque, al aroma de los pinos y al canto amanecido de los p\u00e1jaros, o en su recoleto y servicial despacho del museo; todos lo extra\u00f1amos: sus amigos y colegas, historiadores, etn\u00f3grafos, escritores, artistas pl\u00e1sticos y educadores, reunidos aqu\u00ed, esta ma\u00f1ana para recordarlo&#8230; lo extra\u00f1amos y lo celebramos desde lo m\u00e1s hondo de una necesidad de comprender el carisma del hombre y del estudioso que fue.<\/em><\/p>\n<p><em>Reciba en el m\u00e1s all\u00e1 la nostalgia de este homenaje, el testimonio de nuestra estima&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 330px;\">(Palabras le\u00eddas en el acto de homenaje a A.Z.G., organizado en el cuarto aniversario de su muerte por el centro de Estudios Hispanoamericanos, la Asociaci\u00f3n de Amigos de Santa Fe la vieja y el Museo Etnogr\u00e1fico y Colonial, en el Patio de los Naranjos del Colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n y que hace de pr\u00f3logo de este libro. 11\/10\/90)<\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">FICHA:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\"> Autor\/es: V\u00edttori, Jos\u00e9 Luis<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\"> Publicado: Centro de Estudios Hispanoamericanos. A\u00f1o:\u00a01994<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\"> ISBN: 987-998-420-X<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\"> Tipo:\u00a0Estudio<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\"> P\u00e1ginas:\u00a051<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #808080;\"> Idioma: Espa\u00f1ol<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Hemos venido a honrar la memoria de Dn. Agust\u00edn Zapata Goll\u00e1n y, en el cuarto aniversario de su muerte, comprendemos que no es posible llenar con palabras su ausencia. 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